Cuando hablamos de arroz integral, hacemos referencia al grano completo. Es decir que mantiene su cáscara o salvado. Esta cáscara que se retira para llegar al arroz blanco, representa el 30% del peso del grano de arroz entero y tiene un alto contenido en fibra al igual que de vitaminas del complejo B y minerales.
Dentro de las diferentes variedades de arroz integral, el yamaní es el menos refinado de ellos.
Su consumo tiene múltiples beneficios:
Aporta energía, hidratos de carbono complejos y proteínas.
Al ser un producto integral, el aporte de fibra ayuda a que la digestión sea más lenta por lo que produce mayor saciedad que el arroz blanco.
A su vez este aporta de fibra ayuda a mejorar el tránsito intestinal y prevenir enfermedades gastrointestinales.
Su consumo contribuye sobre enfermedades crónicas como cardiopatías, hipertensión arterial y diabetes.
No contiene gluten por lo es apto para quienes presenten intolerancia o celiaquía.
